Nozal insiste en llevar a cabo su Plan de Estabilización de Playas

El litoral de Mijas soportan, cada año, decenas de temporales que arrasan con sus arenales, especialmente en las playas de El Bombo y Calahonda

El mar rompe ya muy cerca del edificio Almirante, en la urbanización Alhamar. / A. D.

No es cosa de un año o dos. La regresión que está sufriendo la costa mijeña es palpable y demostrable en esta última década. Los vecinos de la Butiplaya y Alhamar, de forma más concreta, viven con el alma en vilo en cada temporal de marejada. Las olas han llegado a afectar a sus casas, que cada vez están más cerca del rebalaje.


Conscientes de este problema, quizá el más grave que padece Mijas, lo cierto es que el único partido que ha planteado soluciones al mismo o se ha movido para tratar de paliarlo es el Partido Popular liderado por Ángel Nozal. El candidato a la Alcaldía ha recalcado que, si vuelve a obtener la confianza mayoritaria de los mijeños, rescatará su Plan de Estabilización de Playas, el mismo que el actual equipo de gobierno ha escondido en un cajón desde que dirige el Consistorio.


“Se han perdido cuatro años muy tontamente. Y este es un asunto que no admite más demora. Necesitamos un gobierno local que sea capaz de líder este asunto e insistir ante el Gobierno central de la necesidad urgente de estas infraestructuras. Hay vidas de mijeños en juego”, manifestó.
Cuando el propio Nozal fue alcalde, encargó la redacción de un estudio-diagnóstico del litoral mijeño para analizar las causas de este fenómeno, localizar los puntos más preocupantes y proponer soluciones técnicas a este problema.


En este sentido, la descontrolada construcción desarrollada, en las últimas décadas del pasado siglo y en el entorno de los arroyos y ríos, unido a los efectos del cambio climático parecen ser las causas, según el redactor del citado documento técnico, del desgaste de las costas mijeñas.
Por otro lado, las zonas más afectadas, como es obvio, son las playas de El Bombo -frente a la barriada de la Butiplaya- y la de Calahonda, más concretamente Alhamar, y para ser más exactos, el edificio El Almirante. En cada caso, el ingeniero redactor del Plan plantea la construcción de infraestructuras que frenen la virulencia de los temporales. En el caso de El Bombo, un dique exento, mientras que en el Alhamar espigones cangrejo.


“Ya teníamos una hoja de ruta con la Demarcación de Costas. El Ayuntamiento financiaría el proyecto, y el Estado las obras”, añadió Nozal.

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