Cinco pretenden mandar en veinte

No es el título de una astracanada. Es lo que ocurre en Mijas. Cinco personas, que representan al 17% de la población de Mijas aproximadamente, son los que en la actualidad gobiernan este inmenso municipio en el que viven (censados) más de 80.000 personas en sus casi 150 kilómetros cuadrados de extensión. Si esto ya es duro de entender, mucho más que estos cinco, en una situación clara de desventaja y minoría, tengan la feliz creencia de que, sin hablar previamente, sin dialogar y sin negociar, se les aplauda todo lo que éstos quieran.


Pues es lo que está pasando en Mijas. Un señor, que se fue de un partido hegemónico, como lo fue el PSOE de Mijas, porque la mayoría, de forma limpia y democrática decidió que no fuera él su líder, se enganchó al tirón de un partido ‘guay’ y ‘bienqueda’, obtuvo cinco escaños en el Pleno de Mijas y, aprovechando que no hubo mayoría absoluta, exigió ser él el alcalde para formar cualquier gobierno. Daba igual con quien. Sólo quería el sillón. Y lo consiguió.


El resto ya lo sabemos. Ha pactado con todos, hasta con el diablo, y ha recurrido a cualquier argumento, hasta la mentira, con tal de no soltar el bastón de mando. Tres pactos y casi cuatro años después, lo cierto es que ha conseguido su objetivo. Ocupar el sillón de la Alcaldía. No era otro. No la estabilidad. No el interés general. No mejorar la calidad de vida de todos. Él sólo quería el carguito.


Esa petulante grandilocuencia elitista que destila en cada palabra y argumento que esgrime para justificar este sinsentido, explica que, ahora, cuando se ha quedado solo con sus cinco votos, se vea impotente porque el resto (nada menos que 20 concejales) tumben todos sus caprichos en los Plenos o en los consejos de administración de las distintas empresas municipales. Ahora, cuando nadie le cree por traidor, se afana en agitar el victimismo como quien agarra una bandera blanca de rendición.

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