Demasiadas cosas raras en cuatro años

Vaya por delante nuestra más férrea defensa de la presunción de inocencia y el respecto máximo a las investigaciones periciales inconclusas puestas en marcha en Mijas Comunicación. De hecho, ya han sido otros medios de comunicación con mucha más trayectoria que este humilde semanario los que están informando sobre este asunto. Pero sí vamos a entrar a valorar la imagen que está dando Mijas al resto de España desde que Juan Carlos Maldonado (C’s) se sienta en el sillón de la Alcaldía de nuestro municipio.

Un titular tras otro. Cada cual más pintoresco. Escándalos de toda índole. La sucesión de titulares de prensa surrealistas y como sacados del mismísimo Watergate se han sucedido como si fuese el epicentro de luchas de poder político. Como si Mijas fuese una especie de laboratorio. Demasiados intereses.

En realidad, como declaró la edil popular Lourdes Burgos, “demasiadas filtraciones. Demasiadas grabaciones ocultas. Demasiadas cosas raras en este mandato municipal, desde que Juan Carlos Maldonado (C’s) detenta el sillón de la Alcaldía”.

Y es verdad. A parte del escándalo que supuso la dimisión de Agustín Moreno (PSOE) como regidor tras conocerse que tenía un sueldo mayor que el del propio presidente del Gobierno, ¿cuándo ha protagonizado Mijas tantas portadas e informativos de medios de comunicación nacionales?

Grabaciones, escuchas, peritos, pinchazos telefónicos… y todo eso, ¿para qué? Los vecinos de Mijas no quieren tantos titulares de prensa. Quieren hechos. Necesitan que los servicios que todos costeamos sirvan para algo que no sea andar jugando a desacreditar al contrario político y aprovechar esa ventaja para intentar perpetuarse en un sillón. Los mijeños quieren que su Ayuntamiento funcione y que no sea motivo de vergüenza nacional, como ha ocurrido esta semana.

Efectivamente, demasiadas cosas raras durante estos últimos cuatro años. Los mismos en que, por primera vez en la historia, se rompió el amplio consenso social que otorgaba la mayoría a una sola formación política. La llamada ‘nueva política’, la ‘regeneración’ que algunos dicen defender, no parece más que ansia de poder. Ambición desmedida. Intereses partidistas e incluso personales. En definitiva, cuatro años perdidos para los mijeños.

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